How i met your mother, coherente hasta el final

 No pocas son las críticas que "How i met yor mother" está recibiendo tras su final, el cual se tacha de sorprendente, decepcionante, indignante o acelerado, por poner solo cuatro ejemplos de lo que he podido leer en los diferentes medios. Y por más que leo no termino de entender la postura de esos fans que se sienten estafados por el cierre que se le ha dado a la historia, ya que para mi ha sido redondo, coherente con la historia y muy emotivo, de principio a fin.
Como voy a entrar a destriparlo, si no lo has visto todavía, mejor no continúes leyendo si no quieres enterarte de lo sucedido.
 
El primer gran pero que se le pone es el habernos encariñado con Tracy, que así se llama la madre del titulo, para después matarla. La identidad de la madre siempre ha sido el macguffin de la serie, y puedo entender que a la gente le moleste haber disfrutado tan poco de un personaje construido con tanto mimo, pero a lo largo de esta novena temporada los creadores han sabido ofrecernos lo mejor de ella hasta el punto de no necesitar explorar más esa relación. Hemos vivido la historia desde su perspectiva, reviviendo los puntos en común de sus historias, el primer encuentro, la primera cita, sus aniversarios, las pedidas de mano, el embarazo, lo bien que encajaba en el grupo...poco a poco se nos han ido mostrando los highlights de su relación, incluso avanzándonos el trágico desenlace, por lo que no entiendo que haya gente que se sienta traicionada con su muerte. Es un palo, no lo discuto, pero se ha tratado de una forma bonita y especial, permitiendo cederle la importancia final a la historia que verdaderamente lo merecía.
 
Porque el giro final, volviendo a Ted y Robin es lo más coherente con estos 9 años que podían haber hecho en la serie. Mucho nos hemos quejado con las idas y venidas de estos dos durante las últimas temporadas, cuando ya sabíamos a ciencia cierta que Robin no era la madre de los hijos de Ted. las señales estaban ahí, otra cosa es que no lo quisiéramos ver, pero que estaban destinados a acabar juntos es algo que ha estad siempre presente, incluso hasta en el penúltimo episodio con el tema del medallón, sin ir más lejos. Que pudo pillar a más de uno con la guarda baja tras toda la importancia de la boda de Robin con Barney, no lo discuto, pero que ha estado ahí siempre es una realidad. Como lo es que esa relación estaba condenada desde su inicio, ya que teníamos como antecedente su primera, y autodestructiva, relación. ¿Ya nadie se acuerda de lo mal que nos parecía que Robin y Barney volvieran a estar juntos tras lo que detestamos aquella primera relación?
 
Esto también puede aplicarse a la relación Ted-Robin, aunque ponerse a especular sobre cómo le habría ido en el futuro es asunto para la divagación y realmente tampoco interesa ahora, ya que lo que se valora es el final de la serie (no su posible futuro). Aunque si se me preguntase por ello tendría claro que ambos personajes han madurado y no están en la misma posición que en las primeras temporadas, por lo que tendrían una relación diferente (Ted ya no se apresura, entiendo cómo es el amor, y Robin ya no se asusta, ya ha pasado por una relación significativa).
 
Si tuviera que definir con una sola palabra este final, para mi sería coherente. Coherente con la historia y con los personajes, con su desarrollo y su evolución. Coherente consigo misma. Un final ejecutado con maestría, en una temporada hecha por y para los fans, plagada de guiños, de respuestas y de referencias. Un final que ha respirado veracidad (ese distanciamiento en su amistad ha sido tan real que ha dolido), haciendo que cada uno de los episodios que hemos acompañado a la pandilla del McLaren´s haya merecido la pena.
"Como conocí a vuestra madre" se ha despedido por la puerta grande, con sonrisa en la boca y lágrimas en los ojos. Pocas series pueden decir lo mismo.
Read More

American Horror Story: Coven, un aquelarre sin poder

Ya lo dice el refrán: "aunque la mona se vista de seda, mona se queda". Aquí han ido todavía más allá, era ropa de las mejores firmas las que han vestido las bruja del aquelarre de "Coven", pero aun así se han quedado en nada. Ni entretenimiento ligero. Y eso que el enfrentamiento entre las dos facciones de brujas prometía una temporada interesante. Desafortunadamente no fue ese el conflicto a explotar por Ryan Murphy y Brad Falchuk, quienes se fueron por otros derroteros que no nos llevaron a ninguna parte con un mínimo de sustancia.
A partir de aquí spoilers de lo que ha dado de si la temporada, si no la has finalizado lee bajo tu propia responsabilidad.

Tras un arranque titubeante, en el que parecía que nos acercábamos a un Harry Potter femenino, la serie parecía encauzarse con el conflicto entre brujas, ofreciéndonos su mejor versión en esos estupendos episodios de Halloween, con zombies incluídos. A partir de ahí Fiona y Marie Laveau se aliaron frente al enemigo común, los cazadores de brujas, y la serie comenzó su deriva hacia la nada. Tramas y personajes se tiraron por la borda y entramos en un sinsentido que poco atractivo presentaba: el amor entre Zoe y ese joven Frankestein que resultó ser Kyle no aportó nada en absoluto (es más, el comportamiento de éste fue todo un estorbo en la primera mitad de la temporada); madame Lalaurie nos dejó momentos cómicos pero más allá de eso no consiguió redimir un personaje despreciable, desaprovechando un asunto que podría haber dado para un gran arco como es el racismo; Marie Laveau se desvaneció justo cuando más la conocíamos (lo que evidencia lo mal construída que está su historia); Quennie estuvo desaparecida media temporada; Madison daba tumbos por la mansión; Misty lo intentaba, y Myrtle ponía todo de su parte, pero no podía levantar ella sola el despropósito en que "Coven" se había convertido (por otra parte, por fin le dan a Frances Conroy un personaje con peso y relevancia. Enorme su "¡Balenciaga!" final). Con todo esto el aquelarre hizo aguas por todas partes.

¿Mientras tanto que hacían Fiona y Cordelia para impedirlo? La una darse a la bebida y al sexo mientras conseguía con otros hicieran su trabajo sucio, y la otra arrancarse los ojos (literalmente) mientras se lamentaba del odio de su madre.

La recta final se centró en encontrar a la nueva Suprema, algo que sobrevoló todo la temporada, y fue cuando finalmente se centraron cuando llegó el entretenimiento, con una season finale que se me pasó volando. Quién fuera la elegida para mi era lo de menos ya, puesto que siempre apoyé a Nan como sucesora, lo importante era ver si eran consecuentes con el relato. Y lo fueron, porque Cordelia relevando a su madre hizo encajar las piezas de su historia de frustración, de su relación con Fiona. Su camino tuvo sentido, y nos regaló una escena de despedida que hizo que todo el tiempo dedicado a la temporada no fuera en balde. 

Sus creadores nos quisieron contar una historia de madres e hijas, de segundas oportunidades, pero se perdieron en el intento. Demasiados personajes y demasiadas tramas sin importancia. "Quien mucho abarca, poco aprieta", reza otro refrán, y esto es lo que le ha pasado a "American Horror Story" esta temporada. Una lástima.
Read More

Mis 13 series del 2013

Último día del 2013 y qué mejor que dedicarlo a escribir sobre las series que mejor me lo han hecho pasar a lo largo de este año. Vaya por delante que no existe ningún tipo de orden específico en la lista.



1. Breaking Bad.
Creo que no hay lista del año en la que falte, ya que no solo ha protagonizado una de las rectas finales más emocionantes de los últimos años, sino que su final ha logrado satisfacer a (casi) todos. Para mi, una de las grandes de la historia que me hizo pasar un verano sensacional.



2. Shameless US.
La niña de mis ojos, o al menos una de ella. A pocas familias les tengo tanto cariño como a los Gallagher, quienes con sus locuras y sus gamberradas logran que disfrute al máximo de cada una de sus temporadas, aunque algunas tengan un cierto toque agridulce, porque si algo les caracteriza es que viven al límite.



3. The Mindy Project.
En su primera temporada no tenía muy claro qué quería ser, pero en su segundo año ya tiene el tono cogido por lo que las innumerables citas y parejas de Mindy son una de mis alegrías semanales. Ella me encanta y su relación con Castelano me da la vida.



4. The Big C.
Otra de las que nos dio adiós este año, y también por la puerta grande. Una temporada corta de solo 4 episodios nos sirvió como merecido homenaje de despedida para Cathy, un personaje con el que hemos recorrido un camino triste que ha estado plagado de buenos momentos.



5. Orange is the new black.
De los mejores estrenos del año, sino el mejor. Una serie de la que no esperaba nada y terminó siendo la gran revelación seriéfila. Divertida, con encanto y personalidad, un soplo de aire fresco que necesitábamos con urgencia. Larga vida a esa colección de magníficos personajes.



6. How i met your mother.
Irregular podría ser la palabra que mejor defina la trayectoria de la serie, pero con esta última temporada están redimiéndose, ofreciendo una de sus mejores versiones. Tener aislado a Marshall del grupo le ha sentado bien, aunque se le echaba un poco de falta en ciertos momentos importantes. Con su llegada al hotel  espero una gran recta final.



7. Hannibal.
Pocos podíamos pensar que esta adaptación televisiva podría resultar tan estimulante cuando se conoció el proyecto. Soy de los que tengo fe ciega en Bryan Fuller y con series como esta demuestra porqué: personajes atrayentes, atmósfera excelente e identidad y personalidad propia. Una serie deliciosa.



8. Broolyn Nine-Nine.
Dicen que las comparaciones son odiosas, pero a Peralta y los suyos no le sientan mal las que continuamente sufren con "Parks and Recreation". Sus personajes y estructura comparten muchas características y quizás por ello haya logrado colarse en esta lista. En su día me enamoré de los personajes de Pawnee y ahora estoy loquito por Peralta.



9. Treme.
Estoy retrasando el momento de ponerme con el episodio final, "Treme" me ha dado tanto en sus cuatro temporadas, la he vivido tan intensamente que me cuesta despedirme de esa ciudad, de esos personajes a los que he acompañado en este tiempo. Una lástima no vivir más Mardi Grass juntos a ellos.



10. The Vampire Diaies.
Con 5 temporadas a sus espaldas y todavía logran sorprenderme en cada capítulo con sus giros, sus revelaciones y sus villanos, consiguiendo que disfrute al máximo semana a semana. Y lo bueno es que encima ha logrado dar origen a un spin-off que también logra mantener mi atención.



11. The Walking Dead.
Los episodios centrados en el Gobernador lastraron la narración de esta nueva temporada, pero aun así he disfrutado como un enano con la evolución de los personajes, sus relaciones, sus dilemas y su organización. Y las raciones de zombies no han escaseado, por lo que a mi me tienen satisfecho, y más con una midseason finale tan explosiva.



12. The Good Wife.
Todavia no voy al día, pero es inevitable no meterla en la lista porque en su 4ª temporada me sigue fascinando como el primer día. Lo mejor es que se que lo bueno continúa.



13. Ally McBeal.
Otra que voy maratoneando por mi cuenta, revisionándola desde el principio (voy por la mitad de la cuarta ya) y que sigue tan divertida y loca como la recordaba. No ha envejecido nada mal y su trospidez (no me cansaré de repetir que aquí nació este género tan de moda ahora) es hilarante.
Read More

LQSA arranca cíclica y sin ideas su 7ª temporada

Tras las buenas sensaciones que dejó la recta final de la sexta temporada no eran pocas las expectativas depositadas en esta séptima etapa de la serie, donde podríamos volver a disfrutar de la magnífica Estela Reynols como personaje fijo.
Pero nada más lejos de la realidad, mi gozo en un pozo porque, tras ver los dos primeros episodios, la única palabra que me viene a la mente para describir este arranque es la de decepcionante. Tramas repetidas (una anciana en lugar de un anciano, pero al fin y al cabo lo mismo: streaptease que termina en susto), personajes quemados (el Recio ayer llegó a sacarme de mis casillas en ciertos momentos) y una falta de ideas preocupante.

Amador continúa de fracaso en fracaso, intentando sacar a su familia adelante mediante la primera idea que se le pase por la cabeza a sus leones, quienes sin Maxi se encuentran descabezados y perdidos en tramas que no terminan de despegar. A partir de ahora centrará sus tramas con la Cuqui, esperemos que le beneficie.
Antonio, Coque y Enrique siguen haciendo de las suyas por la comunidad adelante, con planes que cada vez tienen menos chicha. Entrar en una casa para conseguir un número de teléfono es la trama episódica más insustancial que he visto en los últimos años (y eso es decir mucho, que vi cuatro episodios de Reign).
Javi está centrado en su núcleo familiar y aunque el personaje no lo termine de agradecer al menos su familia si funciona. Estela Reynols es mucha Estela, y Fernando Tejero ha encajado a la perfección con su entregado Fermín.

El resto de personajes se encuentran casi desaparecidos, a excepción de Berta, quien con su crisis de pareja está recibiendo más atención de la normal y es algo que la serie agradece. Ni rastro de Nines, olvidada ante la ausencia de las chicas, o de Araceli, relegada a un tercer plano sin tramas propias.

¿El principal problema? Las ausencias. Maxi, Judith, Raquel, Violeta y Fran no están, y eso se nota muy mucho. Para cubrir este inmenso agujero solo ha llegado María Adánez en el papel de Rebeca y por ahora ha carecido de gracia alguna. Un personaje serio y duro que no encaja en la locura del edificio, y lo que es peor, recuerda a la Judith del principio.
Lo positivo es que Judith y Raquel regresan muy pronto, porque esta comunidad las necesita para encontrar el equilibrio.Además estamos al inicio de temporada y tienen tiempo para enderezar el asunto. No tienen que cundir las alarmas (y menos viendo la excelente salud de la que goza "La que se avecina" en audiencia), pero sus guionistas si merecen un toque de atención, porque hasta ahora el resultado no es deficiente.
Read More

The Walking Dead: Lo que no te mata te hace más fuerte


El final de la primera mitad de la 4ª temporada de "The Walking Dead" ha dinamitado la ficción por los cuatro costados. Tras dos temporadas luchando por convertir la presión en un hogar (con su granja, su huerto, su estructura organizacional...) hemos visto como todo volaba por los aires primero a causa de una enfermedad viral que puso en peligro a todos los protagonistas, y segundo con el regreso del temido Gobernador.
Los primeros episodios no situaron en ese casi idílico lugar en el que sus máximas preocupaciones eran asegurar la valla y enseñar a los niños a defenderse en secreto. Pero poco tardó en llegar la primera amenaza, en forma de virus, que debilitaba la estructura societaria que estaban creando. Fue ahí cuando Carol decidió dar un paso al frente, pensando en el grupo pero no por el grupo, ya que sus acciones siempre serían condenadas a ojos de cualquiera. Interesante dilema el que nos mostraron durante esos episodios, evidenciando la evolución del personaje y la madurez de la ficción. Luchar por mantener viva la esperanza o salvaguardar la supervivencia a toda costa.

Aun con la crítica situación que atravesaban Rick continuaba aprendiendo a delegar responsabilidades, a no echarse el grupo a la espalda, a consensuar la toma de decisiones. Hasta que regresó el Gobernador para echar por tierra todo el trabajo. Dos episodios bastaron para mostrarnos que no había cambiado, que seguía siendo ese hombre con ansias de poder capaz de cualquier cosa por conseguir lo que se propone. Lo vimos preocupándose de nuevo por alguien, algo que avivó todavía más el fuego de su interior para llevarlo a por todos y a por todas. De ese modo nos ofreció una mid-season finale de infarto en la que cualquier cosa podía pasar.
Rick y los suyos aguantaron sus investidas (tanque incluido) como pudieron y, aunque hubo bajas en la batalla, lograron salir casi todos ilesos. Ay, como duele ese casi todos, porque precisamente quien muere es quien menos lo merece (y por eso lo hacen, tocando las teclas adecuadas para emocionar al espectador).

Ahora, con la amenaza del Gobernador superada, veremos cómo se reagrupan los protagonistas y qué nuevo destino les espera. Han caminado ya un largo camino juntos y después de todo lo que han superado cada vez se van haciendo más fuertes, aunque las pérdidas se vuelvan también cada vez más dolorosas.

"The Walking Dead" ha metido la directa. Sabe lo que su público quiere y no duda en ofrecérselo, por lo que no extraña que sus audiencias continúen creciendo a estas alturas del show. Le queda mucha vida a la serie, y mientras mantenga el nivel bienvenida sea.
Read More

La Voz desafina en su 2ª temporada


La segunda temporada de "La Voz" no está siendo tan exitosa en términos de audiencia como lo fue la pasada edición, aunque es justo reconocer que sigue funcionando de maravilla, y más si tenemos en cuenta a la fuerte competencia a la que se enfrenta (cosa que no tenía antaño, lo más fuerte fue "Gran Hotel" y no llegó a los 3 millones de fieles). El problema, a mi modo de ver, no reside por tanto en la audiencia del programa, sino en la calidad de los talents del mismo.
A estas alturas ya todos debemos tener aprendido que el casting es el aspecto fundamental de los talents shows (no hay más que ver "Tu cara me suena" para darse cuenta de ello, algo de lo que hablaré por aquí en otra ocasión) y en este caso es el aspecto fundamental por el que el programa no termina de despegar.

Es cierto que se ha perdido el factor sorpresa, y que las galas extra encargadas este año evidencian la repetición del esquema del programa, llegando a cansar o aburrir al público, pero lo más importante para que el programa no alcance la barrera de los 4 millones de espectadores es la falta de voces sorprendentes. Es cierto que cada equipo consta de, al menos, dos o tres voces de las que te pegan a la pantalla con cada actuación, pero cuando cada coach tiene a 16 aspirantes a artistas entre sus filas este número resulta insignificante. Este es probablemente otro de los grandes lastres a los que se enfrenta el programa, ya que conseguir 64 buenas voces cada año es francamente imposible en un territorio como el nuestro, de ahí que este año nos muestren más penurias de los participantes para intentar que el público conecte con ellos por otra vía que no sea su voz.

En cualquier caso soy uno de los espectadores que continúan acudiendo los lunes a Telecinco en busca del concurso, porque los 4 coaches forman un buen equipo (me declaro fan de Antonio Orozco, quien ha logrado que con sus gracietas no eche de menos al fantástico Melendi) y porqué a veces se viven momentos televisivos poderosísimos que no me gustaría perderme. Sin ir más lejos, tres la semana pasada: dos robos espectaculares, el de Trini por lo emocionante y la intensidad con la que se vivió, y el de Marcos por el desparpajo con el que se produjo; y la batalla lírica entre Jordi y Estíbaliz, una actuación mágica que por si misma valida la existencia del talent de Telecinco. 

Para el próximo año la cadena debiera de introducir cambios para mantener vivo el formato: menos concursantes, menos galas con el mismo formato (6 audiciones y 4 batallas son muchísimas, aunque esta última sea mi fase preferida) y un casting con estilos más variados y a poder ser con voces más sorprendentes, aunque insisto en que esto último es muy complicado, aunque recortando en participantes podrían lucir mejor.
Read More

Niños robados, la televisión que queremos

Tengo que admitir que era de los escépticos con la miniserie "Niños Robados". Aunque todo lo que se sabía de ella era muy positivo la temática me hacía ser reticente. Y los precedentes den las tv movies de Telecinco tampoco ayudaban. Dejándome llevar por las buenas críticas y por el excelente casting decidí darle una oportunidad a su primera parte, con la idea de no continuar más allá, pero para mi sorpresa caí rendido ante un guión vibrante, una ambientación y fotografía excelente, unas interpretaciones sobresalientes y una historia que te atrapa de principio a fin, encogiéndote el corazón a cada paso.

La primera parte nos relata desde el pasado cómo las madres son engañadas ya desde los primeros meses de embarazo. Despojadas de ilusión y esperanzas, condenándolas de una manera u otra a separarse de sus retoños. Ya sea fingiendo su muerte o haciéndolas sonar locas ante una realidad que monjas y médicos destruían sin ningún tipo de miramiento.
En la segunda parte en cambio conocíamos la historia desde la actualidad, narrada desde la otra víctima del delito, los niños separadas de sus madres, quienes buscan desesperadamente a sus madres al descubrir la verdad, pero sin descuidar la incansable lucha de las madres por encontrar a sus hijos, y con ellos la paz.

La división en dos partes se ejecuta de forma valiente y arriesgada, cambiando el peso de la narración a nuevos personajes, pero sin descuidar el camino recorrido. Sustentados en un guión estupendo, los actores y, sobre todo, las actrices dan vida a una parte de la historia negra de nuestro país. Afrontan con delicadeza pero sin temor un tema complicado y doloroso y salen victoriosos, ofreciéndonos una de los mejores relatos que hemos podido ver en los últimos años.
Y lo que es mejor, con los datos en la mano, liderando pese a la competencia y reportando una excelente imagen a la cadena, demuestran a Telecinco que todavía posee la capacidad de reunir al espectador frente al televisor con su oferta de ficción, algo que no le ocurría en los últimos tiempos. El público responde cuando se hacen las cosas bien, cuando se apuesta por productos cuidados, de calidad.
Espero que Telecinco haya tomado nota y se deje de resinadas.
Read More

La calma en el ojo del huracán

(Texto con spoilers de la season premiere de a 4ª temporada de "The Walking Dead")

"30 days without an accident". 30 días sin un accidente y jugando a las casitas. Así han estado los supervivientes liderados por Rick en este período de ausencia. Huertos, granja, hora de lectura, música...todo parece felicidad en la cárcel, solo enturbiada por la molesta llegada de zombies a sus vallas, aunque incluso hasta esto parece entretener a  la comunidad. Todos se llevan bien, comienzan a iniciarse relaciones sentimentales...¡y hasta incluso Michonne es agradable y simpática!

Como era de esperar tanta calma no podía durar mucho. Por un lado Rick se encuentra con una superviviente en el bosque, y convencido de ir al encuentro con su marido se da de bruces con sus propios miedos. El dolor y la pérdida de esta mujer despiertan fantasmas en él que parecían haber quedado atrás.
Por otro lado el grupo de expedición se va de compras al supermercado (el cual está intacto misteriosamente, qué lejos queda la escasez de productos y alimentos) y ahí nos encontramos con la intensidad que echábamos en falta (y con la escena que se ha llevado todo el presupuesto del episodio) al verse sorprendidos ante las impredecibles caídas de caminantes desde el techo. Todo parecía indicar que el negro sería la primera víctima de la temporada, pero el dudoso honor recayó sobre el nuevo ligue de Berth.

Superados ambos contratiempos volvemos a la prisión para descubrir que no todo es lo que parece, ya que Carol no está dispuesta a dejar que los niños corran la misma suerte que su hija, por lo que encubierta bajo la hora de lectura se dedica a dar clases de autodefensa con armas. Chica lista, aunque está por ver como se toma Rick esta mentira. No hay que olvidarse que esto ya no es una democracia.
Como cliffhanger tenemos una muerte en el interior de la cárcel, lo que nos deja a un zombie que en mitad de la noche puede aprovecharse de que todos hayan bajado la guardia. Vuelve el huracán.

Como regreso quizás haya dejado a más de uno un poco frío, pero yo en cambio lo encuentro un buen punto de partida para desarrollar la temporada. Esta calma precede de forma clara a una gran tormenta de zombies que puede tumbar el hogar y dejar muy tocados al grupo, y por si esto no fuera suficiente la sombra del gobernador planea todavía sobre sus cabezas. Apuesto a que nos esperan unos próximos capítulos de verdadera angustia para nuestros protagonistas.
Read More

Not a super fun night


Una de las apuestas más llamativas en el terreno de comedia de ABC para esta temporada era la llegada de "Super fun night" a su noche de los miércoles, arropada ni más ni menos que con "Modern Family" de lead-in, lo que sin duda la señalaba como una de las series ha tener en cuenta por la confianza de la cadena en ella. Esto coloca ciertas expectativas sobre ella, además de tener como cara visible a la protagonista de "Pitch perfect", que lamentablemente a juzgar por su piloto no logra satisfacer.

Nos encontramos ante una serie que busca la comicidad a través del físico de sus personajes, con una chica gorda como protagonista acompañada de una amiga asiática nerd y de otra digamos que poco femenina. Es por esto que si el humor entrado en carnes no es lo tuyo dificilmente podrás disfrutar de esta comedia ya que el 90% de sus chistes se presentan por contraposición al estereotipo de belleza, sobre la vestimenta o sobre la alimentación. Pero el problema no es necesariamente esto. Hemos visto comedias que versan sobre la homosexualidad, sobre el humor escatológico, sobre un alto coeficiente intelectual o sobre crear buen karma. Centrarse en un tipo de humor no es malo, el problema viene cuando el chiste es fallido, repetitivo o sin gracia, y resulta que "Super fun night" padece todos estos síntomas. Es el guión el que hace aguas. O eso, o nos han mostrado el episodio equivocado, ya que cabe recordar que ABC cambió el orden de sus episodios y no emitió el piloto, si no el segundo capítulo, lo que nos privó de una correcta presentación de personajes.

Puede que con el paso de los episodios logre corregir sus errores, que encontrar el tono al tratarse de una comedia suele llevar un tiempo (son pocas las comedias que nos conquisten con solo ver el piloto), pero por el momento no convence en absoluto.
Por la trama romántica que se atisba parece que ABC quiere tener su propia Bridget Jones, lo que sinceramente me hubiese gustado encontrarme, pero la película ha dejado el listón muy alto. Hemos evolucionado, una braga faja ya no da para un gag de un minuto. Por ahí no.
Read More

Top Chef, empacho de Chicote

Empacho o indigestión de Alberto Chicote. Esa es la conclusión que extraigo del estreno anoche de Top Chef. El nuevo programa de Antena 3 sigue la estela del exitoso MasterChef de la cadena pública. Cierto que el formato original es Top Chef, pero por el timing con el que se han estrenado en nuestro país es éste quien nace a rebufo para el espectador. Y por comparación es este quien sale perdiendo, y por goleada.

El principal problema al que se enfrenta Top Chef es a la falta de presentador, forzando a Alberto Chicote a tomar las riendas del programa (ya que es su cara más reconocible para el gran público), algo que hace de forma tosca, prepotente e incluso exasperante para quienes nos encontramos al otro lado del televisor. Tanto en su forma de dirigirse al espectador (hablándole al cámara y no a la cámara) como en el trato al participante deja en evidencia que no ha sabido cambiar el chip de Pesadilla en la cocina. Y se equivoca estrepitosamente, porque aquí no se enfrenta a cocineros de segunda que tratan de salvar su maltrecho negocio si no que se dirige a cocineros profesionales a los que debería de tratar casi como iguales. Vale que no todos están a la altura de las circunstancias, pero no se puede tratar tan mal a todos los concursantes, con esa falta de respeto hacia su trabajo. ¡Qué no ha dicho ni una sola cosa positiva en todo el primer programa! "Creo que tienes posibilidades de hacerlo mejor" es lo más bonito que le ha dicho a un concursante. ¡Por favor!

El excesivo protagonismo de Chicote es el gran escollo a superar del programa, pero no el único, ya que le han faltado puntos de diferenciación con el otro programa de cocina de La 1. Pensaremos que esto es debido a que se trataba solo de la última fase de casting, pero no, porque la mecánica del programa no dista mucho de lo que ya conocemos por MasterChef (prueba por grupos y prueba del grupo perdedor para decidir la expulsión. Eso si, antes una por la inmunidad en solo 15 minutos, quizás el punto más "innovador").

Pero no todo ha sido malo ya que la presentación de los concursantes se ha hecho de forma más que solvente ayudado por la separación inicial en grupos de 5, permitiendo conocer más a todos los chefs, aunque eso le restase un poco de ritmo al programa (4 competiciones se hicieron un tanto pesadas). En este sentido podemos destacar que el casting promete, con personalidades variopintas y caracteres (y egos) fuertes que a buen seguro terminarán chocando (algo que el programa se encarga de anunciar, lo cual no habla bien de si mismo, ya que esto se supone un show de cocina).

Los amantes de la cocina posiblemente se sientan un poco defraudados por el espectáculo ofrecido en el estreno, pero parece que el transcurso del programa y su mecánica satisfará los gustos de los paladares más refinados. Eso si, los que estén a prueba de Chicote. El mio no es el caso.
Read More

Breaking Bad, venganza y redención en una gran final

A una semana del final de Dexter llega el de Breaking Bad, y lo primero que hay que decir, alto y claro, es que no ha habido color. Se han cerrado las tramas de forma brillante con un final redondo, perfecto. Algo que precisamente con Breaking Bad no debe pillarnos por sorpresa, porque su progresión ha sido ascendente, constante y segura, encaminándose a un final a la altura de las circunstancias. A partir de aquí spoilers del final de la serie.

A lo largo de estas cinco temporadas hemos asistido a la conversión de Walter White en Heisenberg, y cómo en este viaje arrastraba con él a su familia. Y a Jesse, sobre todo a Jesse. Ese joven drogadicto al que le deslumbró el dinero, y por lo que llegó a perderlo todo. Pero Walter no era como él. Él había vivido, había experimentado todas las etapas y experiencias vitales, y se había dado cuenta de que no era realmente feliz. El cáncer fue su excusa. Con la espada de Damocles sobre su cabeza decidió arriesgarlo todo a cambio de sentirse verdaderamente satisfecho consigo mismo, realizado. Y lo consiguió. Utilizando su brillante cerebro fue capaz de coronarse como el mayor productor de metanfetamina de la mejor pureza, aunque por el camino fue perdiendo a su familia. No se dio cuenta entonces, pero para cuando quiso hacerlo ya era tarde. Todo el asunto se le había ido de las manos y aquello no había quien lo solucionase. En su mente había estado siempre su familia, el asegurarle un bienestar económico para cuando él no estuviese, pero la codicia y el poder fueron superiores, y cuando el ego te domina no es extraño que termines como él: Solo.

Por eso el final de Breaking Bad ha sabido tan dulce. Porque ha dado todo el protagonismo a lo que de verdad importa, a lo que con tanto mimo han construído todo este tiempo: sus personajes. Walter muriendo matando, pero dejó atados todos los cabos sueltos: tuvo un último momento de despedida con su familia, liberó a Jesse de su cautiverio y colocó a Jack y a los suyos donde merecían, bajo tierra. Y lo que es mejor, no solo consiguió la forma de hacerles llegar a su familia el dinero que tanto le había costado ganar, sino que por fin pudo admitir ante Skyler la realidad de lo acontecido los últimos años. Por fin pudo quitarse la careta. Lo había hecho por él, con su familia en mente, si, pero sobre todo por él. Necesitaba sentirse vivo, más vivo que nunca, aunque paradógicamente tuviera sus días contados.

De aplaudo por tanto esa secuencia final, y también toda la serie, con Walter sonriendo como un niño con juguetes nuevos al encontrarse de nuevo en un laboratorio de metanfetaminas. No podía haber un sitio mejor para Heisengerg en el que morir.
Read More